jueves, 10 de marzo de 2016

POLVO Y ARENA


Con este microrrelato participo en el concurso MICROFANTASY III del Círculo de Escritores.




No me importaba que el bosque se hubiera convertido en desierto y el río fuera tan sólo un cauce arenoso. No me importaba que las cascadas se hubieran secado y los lagos fueran enormes extensiones de tierra cuarteada. Ni siquiera me importaba ver los cadáveres de unicornios y dragones rodeados de moscas azules en la orilla del río seco. Me había convertido en un hombre de piedra, una masa dura y cuarteada como la tierra seca de los lagos; mi corazón, un pequeño guijarro  incapaz de sentir. 

Buscaba una sombra inexistente en aquel páramo gris. Divisé el esqueleto de un árbol en un horizonte cercano y decidí acercarme para reposar junto a él.  Un cuerpo colgaba de una de sus ramas negras.  Era el cadáver de una joven que ocultaba su rostro tras una larga melena de oro. Estaba desnuda y su palidez resplandecía entre los grises de un desierto sin sol. Aparté un mechón de sus cabellos y reconocí la cara de la princesa, mi princesa. Mi corazón se deshizo y se convirtió, como mi cuerpo, en polvo y arena , perdiéndose en el desierto de la fantasía.

El viento borró las huellas de un mundo condenado a desaparecer.