sábado, 3 de junio de 2017

LA LEY





Las ráfagas de metralla hacen añicos el cristal del restaurante y el estruendo apaga las últimas notas encasquilladas en el piano situado junto al escaparate. El pianista apoya su cabeza ensangrentada sobre las teclas, que en un lamento agónico aún suspiran un fa sostenido.

El hombre de traje oscuro que preside la mesa central toma conciencia de su instante final cuando ya está muerto. Siete preciosos agujeros adornan su impecable traje y un hilo de sangre brota entre sus labios, la herencia de un último suspiro. Rodeado de falsos aduladores que hace tan solo un minuto reían a carcajadas y ahora se refugian tras la mesa aterrorizados, observando atónitos como saltan por los aires miles de fragmentos de la vajilla que estaban utilizando.

Varios comensales de otras mesas han sido alcanzados sin tiempo para actuar. Un camarero yace sobre los cristales rotos de unas copas que brindan con el suelo y vierten champagne sobre un charco de sangre.

Tres hombres al otro lado de la calle sostienen unas ametralladoras aún humeantes y contemplan la carnicería durante unos segundos, cerciorándose de que el trabajo está bien hecho. Fracasar de nuevo les hubiera supuesto un billete a la eternidad.

Suenan lejanas sirenas de policía, tarde, como siempre.

Un fotógrafo utiliza sus polvos de magnesio para crear una luz artificial que recrea el horror en una instantánea que ocupará las portadas de los diarios de mañana.

El comisario escupe al suelo y exhala el humo de la última calada. Niega con la cabeza y sale al exterior buscando aire que le reponga el mal cuerpo. Un joven policía le acompaña en silencio, los galones todavía le infunden respeto. Teme decir algo inapropiado y obtener algún exabrupto del comisario.

–Dicen que la venganza es una justicia salvaje ¿eh, chico?

El novato permanece con la boca cerrada. Reprime una arcada intentando ocultar su angustia.

-Esta maldita ciudad es un pastel demasiado apetitoso y nosotros estamos castigados sin postre
.

Curiosos, periodistas y policías rodean el restaurante. El cielo permanece ajeno a la muerte y muestra un azul luminoso en otra tarde fría.


martes, 25 de abril de 2017

YIN YANG





El arte. Lienzos con pinceladas furiosas de colores vivos. La rabia o la alegría, no sabría describir que sensaciones desprenden cada una de esas pinturas desparramadas en el suelo.  Como los poemas, casi un centenar de folios con poesías indescifrables realizadas en las noches que el sueño no aparece y las musas se acumulan en la puerta entornada de su estudio: una estancia amplia y con buena iluminación que se ha convertido en el refugio de un artista infatigable. Durante el día, la guitarra: escalas pentatónicas, de blues, dóricas, frigias. Sus dedos recorren el mástil con fluidez, intentando alcanzar la velocidad que marca el metrónomo. Aspira a construir una gran obra visual y auditiva.  Enormes lienzos sin bastidor, desvirgados con furia y acompañados de textos poéticos y música de guitarras superpuestas con un fondo rítmico pregrabado. Está convencido de que ganará el concurso al artista del año. Hemos invertido varios meses de su pensión y mi sueldo en dar forma a las ideas que, no sé si de forma ordenada, danzan en su cerebro.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Jägermeister



Relato presentado para el TORNEO de ESCRITORES 2017.  Título obligatorio, máximo 1000 palabras.

Llegué a las doce,cuando mis amigos ya iban por la tercera ronda. Pedí una cerveza y me senté junto a ellos. El plan era el mismo de cada fin de semana: alcanzar el equilibrio entre la alegría controlada y la borrachera desfasada. Era difícil, siempre había algún chupito que inclinaba la balanza hacia el descontrol. Las cervezas solían ser una medida de tiempo equivalente a treinta minutos. Tras dos horas de debate sobre el anarquismo de Durruti, la literatura de Burroughs o el cine de David Lynch, nuestra conversación se desviaba hacia las piernas de la morena que se sentaba a nuestro lado, el culo de la rubia de la barra o los labios de la camarera. El alcohol nos hacía emerger de nuestras supuestas profundidades y respirar la realidad inalcanzable que nos rodeaba.

miércoles, 15 de febrero de 2017

LA POESÍA Y EL AMOR



Conocí a Olga en un curso de poesía, entre versos alejandrinos y rimas asonantes. Nuestro maestro tenía una capacidad increíble para rimar los sentimientos más bellos y provocar la admiración de las féminas que asistían al curso. Reconozco su maestría e incluso, a mi pesar, la congoja que nos invadía cuando su voz firme y grave recitaba sus hermosas letras. Yo era más del realismo sucio con rima libre y pretensiones de profundidad filosófica. Mi vida anodina y vulgar, mis escarceos con prostitutas, mis charlas con borrachos como yo y mis escasos dotes como escritor o poeta, daban para poco más que cuatro versos de nula trascendencia y discutible valor estético.